Sistema tributario en China: tipos impositivos, requisitos y ventajas para las empresas

Date icon 25.11.2025
Sistema tributario en China: tipos impositivos, requisitos y ventajas para las empresas
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El sistema tributario en China combina una regulación fiscal rigurosa con distintos mecanismos que permiten optimizar la carga tributaria de las empresas. A medida que la economía china continúa creciendo y su marco normativo evoluciona, resulta esencial analizar las obligaciones fiscales antes de realizar una inversión o iniciar una actividad empresarial. Cada proyecto está sujeto a un régimen tributario específico, que dependerá de factores como la forma jurídica, el sector de actividad y el tipo de operaciones realizadas. Por ello, es fundamental conocer desde el principio los impuestos aplicables, los incentivos disponibles y las posibles ventajas fiscales.

Antes de abrir una empresa en China, conviene comprender el funcionamiento del sistema fiscal del país. La fiscalidad en China en 2026 comprende, entre otros tributos, el impuesto sobre sociedades, el impuesto sobre el valor añadido (IVA), los derechos de aduana aplicables a las operaciones de importación y exportación, así como las cotizaciones obligatorias a la seguridad social. Además de mantener tipos impositivos competitivos, la legislación prevé regímenes simplificados para pequeñas empresas e incentivos fiscales destinados a determinados sectores económicos.

Comprender cómo funciona la tributación empresarial en China permite planificar correctamente la carga fiscal, reducir riesgos y garantizar el cumplimiento de la normativa vigente. Una estrategia tributaria adecuada no solo contribuye a optimizar los costes de la empresa, sino que también evita posibles sanciones derivadas de errores en la aplicación de la legislación fiscal. Si desea evaluar las obligaciones tributarias de su proyecto o identificar la estructura fiscal más conveniente para operar en China, puede ponerse en contacto con nuestros especialistas para recibir un asesoramiento personalizado.

Residencia fiscal en China

La correcta determinación de la residencia fiscal en China es un aspecto esencial para empresas e inversores con operaciones internacionales. Desde el 1 de abril de 2025, las autoridades fiscales chinas han modernizado el procedimiento de emisión del certificado de residencia fiscal (Tax Residency Certificate, TRC), permitiendo que la solicitud se tramite íntegramente a través de la Electronic Tax Bureau. Gracias a este sistema, el plazo de resolución se ha reducido a siete días hábiles, facilitando el acceso a los beneficios fiscales previstos en los convenios internacionales y simplificando los trámites administrativos.

¿Qué es el certificado de residencia fiscal en China?

El certificado de residencia fiscal acredita oficialmente que una persona física o una empresa tiene la condición de residente fiscal en China. Este documento es especialmente importante para aplicar los convenios para evitar la doble imposición (DTA) y acceder a reducciones en las retenciones fiscales sobre dividendos, intereses y otras rentas. También puede solicitarse en procedimientos bancarios, operaciones de inversión internacional y determinadas transacciones financieras.

La correcta determinación de la residencia fiscal permite establecer qué ingresos deben tributar en China y cuáles pueden acogerse a los mecanismos previstos para evitar la doble imposición internacional.

Residencia fiscal de las empresas

Las empresas adquieren la condición de residentes fiscales en China cuando están constituidas conforme a la legislación china o cuando su lugar de dirección efectiva (Place of Effective Management o POEM) se encuentra en territorio chino.

El criterio del POEM se basa en el lugar donde realmente se gestionan las actividades de la empresa y donde se adoptan las decisiones estratégicas, financieras y operativas. Las autoridades fiscales analizan la realidad económica de la organización y no únicamente la ubicación de su domicilio social.

Las empresas residentes tributan por el Corporate Income Tax (CIT) sobre sus ingresos obtenidos tanto en China como en el extranjero. El tipo general es del 25 %, aunque determinados sectores pueden beneficiarse de incentivos y tipos reducidos.

Las empresas no residentes únicamente tributan por las rentas vinculadas a un Permanent Establishment (PE) o establecimiento permanente situado en China y por otros ingresos de fuente china. Dependiendo de las circunstancias, un establecimiento permanente puede incluir sucursales, oficinas, almacenes, centros de producción, proyectos de construcción o instalaciones destinadas a la prestación de servicios.

China mantiene una amplia red de convenios para evitar la doble imposición, que permiten compensar los impuestos pagados en otros países cuando se cumplen los requisitos establecidos en cada tratado.

Recomendaciones para empresas

Las empresas con actividad internacional deberían evitar trasladar la dirección efectiva a China cuando no deseen adquirir la condición de residentes fiscales. También es recomendable mantener fuera del país la contabilidad, la documentación societaria y la celebración de las reuniones de los órganos de administración.

Cuando exista una presencia estable en China, conviene analizar si dicha estructura puede constituir un establecimiento permanente y generar obligaciones tributarias adicionales.

Residencia fiscal de las personas físicas

Las personas físicas se consideran residentes fiscales en China cuando tienen residencia habitual en el país o permanecen en territorio chino 183 días o más durante un mismo año fiscal.

Los residentes están sujetos al Individual Income Tax (IIT) por la totalidad de sus ingresos mundiales. Por el contrario, los no residentes únicamente tributan por las rentas obtenidas en China.

En determinados supuestos, la legislación prevé exenciones para trabajadores desplazados temporalmente cuyos salarios sean abonados por empleadores extranjeros y que cumplan los requisitos establecidos por la normativa fiscal.

Riesgos y planificación tributaria

Una determinación incorrecta de la residencia fiscal puede provocar ajustes tributarios, sanciones y la pérdida del derecho a aplicar los beneficios previstos en los convenios internacionales.

Por ello, resulta recomendable controlar los días de permanencia en China, documentar adecuadamente la estructura de gestión de las empresas y revisar periódicamente la planificación fiscal. El intercambio automático de información mediante el Common Reporting Standard (CRS) ha incrementado significativamente la capacidad de las autoridades fiscales para detectar inconsistencias y verificar la tributación internacional de personas y empresas.

Impuesto sobre sociedades en China

El impuesto sobre sociedades en China constituye uno de los principales tributos que gravan la actividad empresarial y desempeña un papel clave en el sistema fiscal del país. La determinación de la condición de residente fiscal resulta fundamental, ya que de ella depende el alcance de la tributación, el acceso a incentivos fiscales y la aplicación de los convenios para evitar la doble imposición.

Marco general

Las empresas consideradas residentes fiscales (Tax Resident Enterprises, TRE) están sujetas al impuesto sobre sociedades en China por la totalidad de los beneficios obtenidos tanto en el territorio nacional como en el extranjero.

Las entidades extranjeras que no cuentan con un establecimiento permanente en China únicamente tributan por los ingresos de fuente china. Si existe un establecimiento permanente, también pueden quedar sujetos a imposición determinados ingresos obtenidos fuera de China cuando estén directamente relacionados con las actividades desarrolladas por dicho establecimiento.

Tipos del impuesto

El tipo general del impuesto sobre sociedades en China es del 25 %.

La legislación contempla diversos regímenes preferenciales destinados a fomentar la innovación y el desarrollo económico:

  • 15 % para empresas certificadas como High and New Technology Enterprises (HNTE);
  • 10 % para determinadas empresas de software tras finalizar el período legal de exención fiscal de cinco años;
  • 15 % para empresas que prestan servicios tecnológicos avanzados y cumplen los requisitos de certificación establecidos;
  • 15 % para determinadas empresas dedicadas a la protección del medio ambiente y al control de la contaminación hasta 2027.

Beneficios fiscales y deducciones

La normativa china incentiva la inversión en investigación y desarrollo mediante una deducción incrementada de hasta el 200 % de los gastos cualificados en I+D. Para algunos sectores estratégicos, como la fabricación de circuitos integrados y determinados equipos industriales, la deducción adicional puede alcanzar el 220 % durante los períodos previstos por la legislación.

También se permite la amortización inmediata de determinados activos:

  • instrumentos y equipos destinados a I+D con un valor igual o inferior a 1 millón de yuanes;
  • activos distintos de bienes inmuebles cuyo valor no supere los 5 millones de yuanes.

Las pérdidas fiscales pueden compensarse con beneficios futuros durante:

  • cinco años, con carácter general;
  • diez años, en el caso de empresas HNTE y determinadas pymes tecnológicas certificadas.

Aspectos prácticos

La planificación fiscal resulta esencial para cualquier empresa que opere en China. Entre los errores más frecuentes de los inversores extranjeros destacan:

  • seleccionar una estructura societaria inadecuada;
  • incumplir los requisitos de contabilidad, facturación (fapiao) o documentación de precios de transferencia;
  • no obtener correctamente la certificación necesaria para acceder a incentivos fiscales;
  • ignorar los beneficios fiscales específicos ofrecidos por determinadas provincias o zonas económicas;
  • presentar documentación insuficiente para justificar dividendos, préstamos intragrupo o repatriaciones de capital.

Para minimizar riesgos se recomienda:

  • diseñar la estructura empresarial teniendo en cuenta sus implicaciones fiscales;
  • evaluar previamente los programas regionales de incentivos;
  • documentar adecuadamente todas las operaciones financieras entre empresas vinculadas.

La participación de asesores fiscales, abogados y especialistas en cumplimiento normativo desde el inicio de la inversión facilita el cumplimiento de la legislación y reduce significativamente el riesgo de contingencias fiscales.

Impuesto sobre la renta de las personas físicas en China

El impuesto sobre la renta de las personas físicas en China regula la tributación de los ingresos obtenidos por personas físicas y se aplica de forma distinta según el contribuyente tenga la condición de residente o no residente fiscal. El sistema combina tipos progresivos, deducciones y beneficios fiscales destinados a determinar correctamente la base imponible.

Normas generales

Los residentes fiscales chinos están obligados a tributar por todos los ingresos obtenidos tanto en China como en el extranjero. En consecuencia, el impuesto sobre la renta de las personas físicas en China grava la renta mundial de estos contribuyentes.

Las personas físicas no residentes únicamente están sujetas a tributación por los ingresos procedentes de fuentes situadas en China, sin que las rentas obtenidas fuera del país formen parte de su base imponible.

La legislación distingue diversas categorías de ingresos personales, entre ellas las remuneraciones por trabajo dependiente, los honorarios por servicios profesionales, los ingresos derivados de derechos de autor y otros derechos de propiedad intelectual, las regalías, los beneficios empresariales de actividades individuales, los rendimientos del capital, las rentas del alquiler, las ganancias patrimoniales y otros ingresos ocasionales.

Para los residentes fiscales, determinadas categorías de ingresos se consolidan en una única base imponible anual denominada renta global, mientras que otras continúan tributando de forma independiente. En el caso de los no residentes, todas las categorías de ingresos se gravan por separado conforme a las reglas específicas previstas para cada una de ellas.

Tributación de los ingresos

Las rentas globales de los residentes están sujetas a una escala progresiva cuyos tipos van del 3 % al 45 %.

Los no residentes tributan por los ingresos derivados del trabajo, los servicios profesionales, los derechos de autor y las regalías mediante una escala progresiva equivalente, normalmente aplicada sobre una base mensual o en el momento del pago.

Cuando una persona desarrolla una actividad empresarial individual o participa en una sociedad de personas, los beneficios se someten a un régimen específico con tipos progresivos comprendidos entre el 5 % y el 35 %.

Las restantes rentas, como los dividendos, intereses, alquileres, ganancias por transmisión de bienes y otros ingresos extraordinarios, están sujetas, con carácter general, a un tipo fijo del 20 %.

Los trabajadores no residentes pueden reducir la base imponible mediante una deducción mensual estándar de 5.000 yuanes.

La legislación también permite aplicar deducciones por donaciones realizadas a organizaciones benéficas autorizadas dentro de China, así como reducciones específicas sobre determinados ingresos derivados de servicios, derechos de autor y regalías.

Obligaciones de declaración

El período impositivo comprende el año natural, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.

Los empleadores deben practicar la retención del impuesto correspondiente a las remuneraciones laborales y presentar periódicamente las declaraciones exigidas por la Administración tributaria.

En función del tipo de ingreso, otras rentas pueden declararse mensualmente, anualmente o en el momento de realizar la operación correspondiente.

Las obligaciones tributarias pueden cumplirse electrónicamente a través de la plataforma E-Tax. Los extranjeros que permanezcan en China durante 183 días o más en un mismo ejercicio fiscal adquieren, por regla general, la condición de residentes fiscales y están obligados a efectuar la regularización anual de su impuesto sobre la renta de las personas físicas en China.

Impuesto sobre el valor añadido en China

El impuesto sobre el valor añadido en China grava la mayoría de las operaciones económicas realizadas en el país y representa una de las principales fuentes de financiación del presupuesto estatal. El IVA en China se aplica a la comercialización e importación de bienes, la prestación de servicios, la transmisión de derechos sobre activos intangibles y determinadas operaciones inmobiliarias. En el régimen general, los contribuyentes pueden compensar el IVA soportado con el IVA repercutido, reduciendo así la carga fiscal efectiva.

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Tipos del IVA

Desde el 1 de abril de 2019, la legislación establece distintos tipos de IVA en China.

El tipo general del 13 % grava la mayor parte de las operaciones relacionadas con mercancías, incluidas las importaciones y determinados servicios industriales.

El tipo reducido del 9 % resulta aplicable a ciertos bienes esenciales y a servicios específicos, como el transporte, la construcción, el suministro de agua y gas, así como determinadas operaciones sobre bienes inmuebles.

El tipo del 6 % se aplica principalmente a los servicios financieros, tecnológicos, de telecomunicaciones de valor añadido, servicios personales y a la transmisión de determinados activos intangibles.

Este sistema de tipos diferenciados responde a criterios de política económica y sectorial.

Operaciones exentas y devoluciones

Determinadas exportaciones disfrutan de un tipo del 0 %, entre ellas las exportaciones de mercancías y ciertos servicios internacionales.

Asimismo, la normativa prevé mecanismos de devolución del IVA para determinadas actividades vinculadas con la investigación científica, el desarrollo tecnológico, los servicios de diseño, la externalización tecnológica, los sistemas de información y la transferencia de tecnología.

En relación con las exportaciones de bienes, el porcentaje de devolución puede variar entre el 0 % y el 13 %, dependiendo de la clasificación del producto. En muchos casos, la legislación limita el importe recuperable, por lo que parte del impuesto soportado permanece a cargo del exportador.

Existen igualmente operaciones exentas del IVA en China. Cuando una actividad está exenta, el IVA soportado normalmente no puede compensarse ni solicitarse en devolución, circunstancia que debe reflejarse adecuadamente en la contabilidad.

Las pequeñas empresas acogidas al régimen simplificado aplican un tipo ordinario del 3 %, reducido temporalmente al 1 % entre el 1 de enero de 2023 y el 31 de diciembre de 2027.

Aspectos de cumplimiento

La correcta administración del IVA en China exige una adecuada gestión documental y contable. Resulta especialmente importante emitir facturas electrónicas conforme a los requisitos legales, registrar oportunamente las operaciones en los sistemas tributarios oficiales y conservar la documentación que justifique las exportaciones cuando se aplique el tipo del 0 %. El cumplimiento puntual de las obligaciones declarativas facilita la recuperación del IVA y reduce el riesgo de incidencias con la Administración tributaria.

Impuesto sobre dividendos en China

La planificación de la distribución internacional de beneficios requiere conocer el régimen del impuesto sobre dividendos en China. Este impuesto grava los dividendos distribuidos por sociedades chinas a accionistas extranjeros mediante una retención en origen que, como regla general, asciende al 10 %. No obstante, los convenios para evitar la doble imposición pueden establecer condiciones más favorables.

Régimen aplicable

Las entidades no residentes que no cuentan con un establecimiento permanente en China quedan sujetas al Withholding Tax (WHT) sobre los dividendos procedentes de sociedades chinas. El mismo régimen resulta aplicable a otras rentas pasivas, como intereses, regalías, cánones y determinados ingresos derivados del arrendamiento.

En determinadas circunstancias, la legislación permite aplazar la tributación cuando los dividendos se reinvierten directamente en otra empresa residente en China, siempre que la operación reúna los requisitos previstos por la normativa tributaria.

Recomendaciones

En muchas operaciones internacionales, la inversión en China se canaliza a través de sociedades holding establecidas en países que mantienen convenios fiscales con China.

Sin embargo, el acceso a los beneficios previstos en dichos convenios depende de que la sociedad holding pueda demostrar una presencia económica suficiente. Las autoridades fiscales analizan aspectos como la existencia de instalaciones, empleados, dirección efectiva y funciones empresariales propias.

También debe tenerse en cuenta que los dividendos solo pueden distribuirse una vez aprobadas las cuentas anuales, realizada la auditoría y satisfechas todas las obligaciones tributarias. El incumplimiento de estas exigencias puede generar consecuencias tanto fiscales como regulatorias.

Regímenes fiscales especiales e incentivos en China

Los regímenes fiscales especiales en China forman parte de la política económica destinada a impulsar la inversión en sectores estratégicos y regiones prioritarias. La legislación tributaria contempla diferentes incentivos para empresas que desarrollan actividades consideradas de interés nacional.

Beneficios regionales y sectoriales

La constitución de una empresa en una zona económica especial de China o en un parque industrial puede ofrecer importantes ventajas tributarias, entre ellas exenciones temporales del impuesto sobre sociedades, reducciones en determinados impuestos patrimoniales y procedimientos aduaneros simplificados.

Los beneficios fiscales en China también alcanzan a empresas dedicadas a la agricultura, la silvicultura, la ganadería y la pesca, que pueden disfrutar de exenciones totales o reducciones del 50 % del impuesto sobre beneficios.

Los proyectos de infraestructura básica pueden acceder a un régimen de vacaciones fiscales de tres años, ampliable por otros tres años desde el primer ejercicio rentable.

Las empresas tecnológicas establecidas en determinadas ciudades y zonas estratégicas, como Shenzhen, Zhuhai, Xiamen o Pudong, disponen igualmente de regímenes especiales que combinan períodos de exención fiscal con años posteriores de tributación reducida.

Los sectores vinculados a la fabricación y diseño de circuitos integrados, así como determinadas empresas de software, disfrutan de incentivos específicos adaptados a las características de cada actividad.

También existen beneficios fiscales para proyectos de protección ambiental, eficiencia energética, ahorro de agua y desarrollo sostenible, además de incentivos específicos para determinadas regiones de Xinjiang.

Apoyo a las pequeñas empresas

La normativa simplifica las obligaciones fiscales y contables de las pequeñas empresas. Hasta 2027, las sociedades que cumplan los requisitos establecidos pueden aplicar un tipo reducido del 5 % sobre una base imponible anual de hasta 3 millones de yuanes, además de beneficiarse de procedimientos administrativos simplificados.

Incentivos para inversiones

Las inversiones destinadas a equipos relacionados con la protección del medio ambiente, la eficiencia energética, el ahorro de agua y la seguridad industrial permiten aplicar un crédito fiscal del 10 % del coste de adquisición.

Entre 2024 y 2027, las inversiones dirigidas a la transformación digital e inteligente de estos activos también generan un incentivo equivalente al 10 % de los gastos realizados, dentro de los límites establecidos por la legislación.

Aspectos prácticos

Para aprovechar plenamente los regímenes fiscales especiales en China, resulta recomendable analizar previamente la ubicación del proyecto, comprobar el cumplimiento de todos los requisitos legales y mantener una contabilidad que permita identificar claramente las operaciones acogidas a incentivos fiscales.

Una adecuada planificación facilita el acceso a beneficios tributarios y mejora la posición competitiva de la empresa.

Conclusión

El sistema fiscal chino ofrece un amplio abanico de herramientas para favorecer la inversión y la competitividad empresarial. Junto al régimen general de tributación, la legislación incorpora incentivos para actividades estratégicas, programas de apoyo a la innovación, beneficios para pequeñas empresas y ventajas fiscales disponibles en determinadas regiones del país.

La correcta planificación tributaria permite aprovechar estos mecanismos de forma legal, reducir la carga fiscal y seleccionar la estructura empresarial más eficiente. Contar con asesoramiento especializado también ayuda a evitar errores en el cumplimiento de las obligaciones tributarias y facilita el acceso a los incentivos previstos por la legislación. Para evaluar la estrategia fiscal más conveniente para su empresa en China, puede contactar con nuestros especialistas.

Preguntas frecuentes

¿Qué se necesita para ser considerado residente fiscal en China?
La condición de residente fiscal en China depende de la normativa aplicable a empresas y personas físicas. En el caso de las sociedades, se consideran residentes aquellas constituidas en China o cuya dirección efectiva (POEM) se ejerce desde el país. Las personas físicas adquieren la residencia fiscal cuando mantienen su residencia permanente en China o permanecen en el territorio chino durante 183 días o más dentro de un mismo año fiscal. Para valorar la residencia permanente también se analizan las relaciones familiares y económicas del contribuyente.
¿Cuál es el tipo general del impuesto sobre sociedades en China?
El impuesto sobre sociedades en China se aplica, como regla general, al 25 % de la base imponible. Sin embargo, la normativa contempla regímenes preferenciales para determinadas empresas. Las compañías certificadas como HNTE pueden tributar al 15 %, mientras que ciertas pequeñas empresas pueden acceder a un tipo reducido del 5 %. Además, algunas zonas económicas especiales ofrecen incentivos adicionales.
¿Qué régimen de IVA existe en China?
El IVA en China grava la venta de bienes, la importación, la prestación de servicios y otras operaciones sujetas a tributación. El sistema contempla un tipo general del 13 %, así como tipos reducidos del 9 % y del 6 %. Determinadas exportaciones y algunas operaciones específicas pueden beneficiarse de un tipo del 0 % o de exenciones previstas por la legislación.
¿Cuál es el tratamiento fiscal de los dividendos?
El impuesto sobre dividendos en China consiste, con carácter general, en una retención del 10 % sobre los dividendos distribuidos por sociedades residentes. Cuando existe un convenio para evitar la doble imposición entre China y el Estado del beneficiario efectivo, el tipo puede reducirse conforme a lo previsto en dicho convenio.
¿Qué incentivos fiscales pueden utilizar las startups?
Las empresas de nueva creación pueden acceder a distintos beneficios fiscales. Las empresas HNTE y determinados proveedores de servicios tecnológicos avanzados pueden aplicar un tipo reducido del 15 % en el impuesto sobre sociedades. Además, algunos servicios tecnológicos exportados pueden beneficiarse de un tipo del 0 % de IVA, y los gastos en investigación y desarrollo pueden generar deducciones fiscales adicionales.
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